11 de Octubre - San Juan XXIII, papa

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Lo eligieron papa a los 77 años pensando que no haría mucho. Resultó que cambió la Iglesia para siempre. Angelo Giuseppe Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, Italia, en una familia campesina de trece hermanos. Entró al seminario de Bérgamo desde joven y fue ordenado sacerdote en 1904. Pero su vida no fue la de un cura tranquilo de parroquia. Le tocó vivir las dos guerras mundiales: primero como sargento de sanidad y capellán militar, después como diplomático vaticano en Bulgaria, Turquía, Grecia y Francia. Durante la Segunda Guerra Mundial, desde su puesto en Turquía, usó los visados de tránsito de la Delegación Apostólica para salvar la vida de miles de judíos. No hizo discursos grandilocuentes: movió papeles, firmó documentos y arriesgó su posición para que otros pudieran sobrevivir. En 1953 fue nombrado cardenal y patriarca de Venecia. Cinco años después, los cardenales lo eligieron papa. Tomó el nombre de Juan XXIII y desde el primer día rompió moldes. Visitó cárceles y hospitales, acogió a personas de cualquier nación y credo, redujo los altos salarios de la Curia y dignificó las condiciones de los trabajadores del Vaticano. La gente lo llamó "el papa bueno", y lo era en el sentido más profundo de la palabra: bueno como quien hace el bien sin cálculo, como quien mira al otro y ve en él a un hermano antes que a un extraño. Pero su decisión más audaz llegó el 25 de enero de 1959, cuando anunció la convocatoria del Concilio Vaticano II. El 11 de octubre de 1962 lo inauguró con un mensaje claro: la Iglesia no debía encerrarse a condenar, sino abrirse a dialogar con el mundo. De ese Concilio nacieron cambios que hoy siguen dando forma a nuestra manera de vivir la fe. No alcanzó a verlo terminado. Murió el 3 de junio de 1963. Fue canonizado por el papa Francisco el 27 de abril de 2014. Un campesino de trece hermanos que llegó a papa y tuvo el valor de abrir las ventanas de la Iglesia para que entrara aire fresco.